Terminado para el Ecuador el mundial de fútbol 2026 . Analicemos este tema desde la realidad.

Por un momento dejemos de lado la pasión y hagamos cuentas.  El fútbol emociona, une familias ofrece días festivos y paraliza al país, pero también tiene un costo que para miles de ecuatorianos resulta simplemente inalcanzable.

Tomemos el caso de una pareja ecuatoriana que percibe un ingreso de USD 460 mensuales. Entre ambos sumarían USD 920 al mes.

Si no gastaran absolutamente nada en alimentación, vivienda, transporte, salud o educación, algo imposible necesitarían varios meses solo para reunir el dinero del viaje.

Presupuesto aproximado para dos personas

Pasajes Ecuador – Estados Unidos – Ecuador: USD 2.000

Vuelos internos entre sedes: USD 1.200

Hospedaje (12 a 14 noches): USD 4.000

Alimentación: USD 1.200

Transporte local: USD 500

Entradas para tres partidos: USD 2.400

Total aproximado: entre USD 11.000 y USD 13.000 para dos personas, si organizan el viaje por cuenta propia pueden gastar menos o si tienen familias donde hospedarse. Los arrendatarios pagan más por los días que sus familiares estén ocupando el inmueble.

Los paquetes turísticos pueden superar incluso esa cifra.

¿Es posible ahorrar?   Muchos lo justifican así, pero  matemáticamente, la respuesta es muy difícil.

Una pareja que gana USD 920 mensuales recibe al año USD 11.040, prácticamente el mismo valor que costaría el viaje.

Eso significa que tendría que destinar todo un año de ingresos, sin gastar un solo dólar en vivir, para asistir al Mundial.

Si se analiza el caso de una sola persona que percibe USD 460 mensuales, el panorama es aún más complejo, necesitaría entre uno y dos años de ingresos completos para financiar la experiencia.

Envidioso dirán, los que ganan más de 2.800 mensuales, pero fiar o quedarse endeudado para pagar por cuotas alguno lo habrá hecho, desde mi punto visto no es posible, el banco o la institución financiera se aseguró ese pago, así, considero que el Mundial 2026 ha dejado de ser un espectáculo popular para convertirse en un evento al alcance de quienes poseen una alta capacidad económica.

Curioso me resulta y no sé por qué algunos  paisanos que están ahí «en vivo y en persona» disfrutando de estos encuentros, se esconden para que no los vean los vecinos… si se han ganado premios, boletos, tickets para poder ir o se dieron “ese caro gusto” no creo tengan que justificar. Aunque ya dirán .. “para eso si han tenido, pero pagarme nada», «ya se descubrió su aparente situación económica que hacía pensar no tenían plata «.  Otros para jactarse …hasta analistas deportivos se vuelven».

No pude ir. «los veo más grande en mi pantalla que en el estadio” …» que envidia el próximo año si voy, ojalá campeone la selección” “el gusto es estar ahí “Eso si pues “si le gusta lo celeste que le cueste”

Lo cierto es que para la mayoría de familias ecuatorianas, asistir a un mundial representa sacrificar proyectos esenciales como la educación de los hijos, la compra de una vivienda o la estabilidad financiera.

La pasión por la Selección nunca estará en discusión.

Sin embargo, la realidad económica obliga a poner los pies sobre la tierra.  El verdadero hincha no se mide por la distancia que recorre ni por el dinero que gasta, sino por el apoyo que brinda a su equipo, ya sea desde un estadio en Norteamérica o desde la sala de su casa en Imbabura, rodeado de familia y amigos.

El sueño mundialista para el Ecuador se terminó en este 2026, aunque para la mayoría de ecuatorianos, el costo económico convierte ese sueño en un privilegio reservado para pocos, ya piensan para el 2030, que será especial, sin dudas, por tratarse del centenario del primer Mundial de la historia, aquel de 1930 disputado en Uruguay.