Las frutas ya se mueven, los precandidatos unos esperan las consabidas “primarias” para presentarse oficialmente, otros ya se “lanzaron” algunos no se deciden todavía, varios quieren, pero no tienen movimiento o partido político que los auspicie, en fin, hay precandidatos que ya están definidos y las primarias los realizarán para únicamente cumplir, es decir “ya está amarrado”, cruel realidad y muchos dirán es la democracia.
Recordando a las elecciones anteriores en Otavalo cuando hubo trece candidatos para una alcaldía, nos hicimos la pregunta es ¿pluralidad o dispersión?
Para la posible respuesta es necesario analizar que, en un cantón de más de 125.000 habitantes, tener 13 candidatos, puede parecer apertura democrática, pero también puede significar, atomización del voto, gobiernos débiles sin legitimidad social sólida, concejos municipales fragmentados, dificultad para construir gobernabilidad, candidaturas nacidas del ego, no del servicio, luego de este análisis seguro tiene clara la respuesta .Así, está claro que la democracia no es llenar una papeleta, es construir destino.
Las elecciones pluripersonales del 29 de noviembre de 2026 no deberían entenderse como una competencia de nombres, sino como una decisión sobre el tipo de sociedad que queremos sostener. En Ecuador se elegirán 5.742 autoridades, entre ellas alcaldes y concejales, en un proceso adelantado por decisión del CNE.

La Delegación Provincial Electoral de Imbabura, del Consejo Nacional Electoral, informó que se actualizó la distribución de concejales urbanos y rurales en los cantones de la provincia de cara a las elecciones seccionales de 2027, en función del crecimiento poblacional reflejado en el Censo 2022; entre los cambios destacan Ibarra, que pasa de 9 a 11 concejales (9 urbanos y 2 rurales), Otavalo modifica su composición a 4 urbanos y 5 rurales, mientras cantones como Antonio Ante y Pimampiro también ajustan su representación para garantizar una distribución acorde a la realidad demográfica.
En Otavalo en estas elecciones del 2026, de no haber consensos se prevé tener de 8 a 10, entre candidatas y candidatos.
¿Quién deberá ser candidata o candidato? Otra pregunta necesaria. Conociendo que la democracia se debilita cuando la candidatura se convierte en un acto de figuración, primero creo con mucho respeto que NO se debe aceptar una candidatura por, apellido, compadrazgo, cuotas familiares, revancha política, cálculo, deseo de notoriedad. NO… Quien entra por ego gobierna para sí mismo, quien entra por vocación y servicio gobierna para y con el pueblo.
Desde Otavalo, donde la política tiene memoria, identidad y heridas, hay una verdad incómoda que debemos decir, la sobreoferta de candidaturas no siempre es sinónimo de democracia, lo he dicho, a veces es síntoma de fragmentación, improvisación y vanidad política.
¿Quién es la candidata o el candidato idóneo?
No necesariamente el más carismático. No el que más gasta en campaña. No el que llena plazas con música o espectáculos.
El candidato idóneo es quien demuestra, integridad probada, que su trayectoria no esté manchada por corrupción, contratos oscuros o clientelismo, que tenga capacidad técnica, administrar un municipio no es improvisar, es saber de presupuesto, ordenamiento territorial, agua, movilidad, seguridad, gestión pública.
Que no sea rehén de grupos económicos, mafias, caudillos o estructuras partidarias que luego capturan el poder, que tenga visión de largo plazo, no ofrecer solo adoquines, fiestas o parques, sino modelo de ciudad, que tenga capacidad para unir.
Una alcaldesa o un alcalde no puede gobernar solo para quienes votaron por él.
Nuestra corresponsabilidad como ciudadanos, no se debe votar por emoción, debe votar por evaluación.
Pregúntese, antes de votar, revise; Qué hizo antes este candidato, ¿Cómo administró recursos si ya tuvo cargos? ¿Tiene plan de gobierno serio o solo slogans? ¿Con quién se rodea? ¿Quién financia su campaña? ¿Podrá explicar cómo combatirá corrupción e inseguridad? ¿Debatió públicamente o evitó confrontar ideas? Si un candidato no resiste preguntas, no merece poder.
Recuerde la regla democrática de oro, no vote por regalos, no por miedo, no vote por resentimiento. Vote por quien pueda rendir cuentas, eliminar corrupción con el voto, la corrupción no empieza cuando roban desde el cargo, empieza cuando el ciudadano normaliza; comprar votos, vender conciencia, elegir al “menos malo”, a la más “guapa o al más guapo”, justificar al corrupto “porque hizo obras”. Ahí nace la impunidad.
Hoy Ecuador vive una crisis severa y el elector debe exigir que los candidatos hablen de, coordinación con policía, control territorial, iluminación y espacio público seguro, prevención social para jóvenes, combate a economías criminales, transparencia en contratación pública. Inseguridad, no se combate con discursos, la corrupción e inseguridad suelen caminar juntas.

¿Qué deben reflexionar los futuros concejales?
Muchos creen que ser concejal es ocupar una curul y ser “autoridad” . No. Un concejal es fiscalizador y legislador del pueblo es la voz de la ciudadania ante el Concejo, debe dejar de verse como, operador político, levantamanos del alcalde, intermediario de favores, gestor de puestos. Debe ser contrapeso institucional, un mal concejal hombre o mujer puede destruir un buen gobierno. Un buen o buena
Y para cerrar algo que también nos compete. ¿Cómo deben incidir los medios de comunicación en estas elecciones y siempre?
Aquí los medios de comunicación tienen una enorme responsabilidad. No deben actuar como propaganda. Deben hacer un verdadero periodismo.
Su deber es, organizar debates serios, verificar hojas de vida, investigar patrimonios, revelar conflictos de interés, desmontar noticias falsas, confrontar promesas imposibles, educar para votar.
Un medio que solo promociona candidatos traiciona a la democracia, un medio de comunicación libre con la verdad debe incomodar al poder antes y después de la elección.
La gran reforma cultural pendiente, el problema no es solo quién gana. Es cómo estamos eligiendo. Ecuador necesita pasar de una democracia electoral a una democracia consciente. Menos candidatos improvisados, más liderazgo serio, menos marketing, más ideas, menos caudillos, más ciudadanía.
Para los que no votan, mal llamados indecisos y “mejor” pagan la multa aumentado el ausentismo, el voto no es un trámite, es un acto moral. El 29 de noviembre el ciudadano no elegirá solo prefectos, alcaldes, concejales, Juntas parroquiales y sus vocales, NO. Elegirá también si quiere tolerar la corrupción, improvisación e inseguridad…o empezar a derrotarlas desde la urna y con su voto.
Una verdad sigue intacta, los malos políticos no llegan solos al poder, llegan porque ciudadanos buenos votaron sin pensar, y tal vez esta elección deba empezar por una reflexión simple. Hoy votaré, No por quién quiere gobernarme… sino por quién merece hacerlo.
18 abril 2026