Gracias Laura Grasso y Felice María Clemente.

Siempre lo he dicho y aunque algunos tergiversan mi posición, insistiré diciendo que, en el corazón cultural de Otavalo, la música andina no solo se escucha, sino que se vive como memoria colectiva y de resiliencia cultural.

Y en este marco aquí en Otavalo mayo 2026, se está dando un encuentro importante para corroborar lo de la musca andina, cuando se presenta oficialmente no el “lanzamiento” del libro llamado 𝙕𝙄𝙂 𝙕𝘼𝙂 (El libro de los sueños) representa mucho más que un acto artístico, constituye un reencuentro con la sensibilidad, la identidad y la profundidad espiritual de los Andes universales.

Hace algunos años atrás Sayri Cotacachi de Charijayac trajo este y otros  trabajos musicales que calaron y ayudaron a conocer quiénes eran el “Trencito de los Andes” cuando  los conocimos y los entrevistamos ,no imaginábamos que después de un largo tiempo “Maldi” Gramal de Wiñaypa  haga lo posible para que esta  esta obra tanto musical como escrita , nacida del universo creativo de Trencito de los Andes y de su legado transformado en Il Laboratorio delle Uova Quadre, sea un acontecimiento de enorme valor para quienes creemos que la música andina no pertenece únicamente a una región geográfica, sino al alma de los pueblos que aún resisten desde el arte, la poesía y la memoria.

Recordar  al “Trencito de los Andes” es grato,  fundado en Roma en 1974 por los hermanos Raffaele María Clemente y Felice María Clemente, junto al importante aporte artístico de Laura Grasso, el proyecto “Trencito de los Andes” logró algo extraordinario,  interpretar y estudiar la música andina con una profundidad respetuosa, amorosa y filosófica, convirtiéndose en uno de los puentes culturales más sensibles entre Europa y América Latina.

Quienes crecimos escuchando quenas, charangos, zampoñas y guitarras andinas sabemos que detrás de cada melodía existe una cosmovisión. Por ello, ZIGZAG  y otras canciones  conmueve profundamente, porque no se limita a recopilar canciones o imágenes,  abre las puertas a los sueños, pensamientos, dibujos, poemas, relatos y procesos creativos que dieron vida a una obra artística auténtica y visionaria.

La inauguración de la exposición pictórica “Trencito: sonidos, trazos y colores de los Andes” complementa este viaje emocional y cultural. Cada ilustración parece dialogar con la música, cada trazo guarda el eco de las montañas, de los caminos ancestrales y de las voces que siguen defendiendo la identidad andina desde distintos rincones del mundo.

Como gestor cultural y amante de la música andina, considero que este encuentro tiene un valor histórico y pedagógico invaluable para Otavalo y para toda la provincia de Imbabura. En tiempos donde las nuevas generaciones consumen contenidos rápidos y muchas veces desconectados de sus raíces, propuestas como esta nos recuerdan que el arte también puede ser contemplación, reflexión y memoria viva.

El 2do Seminario de la Música Andina, del 13 al 17 de mayo de 2026, llega entonces como un espacio necesario para escuchar, aprender y reencontrarnos con la esencia profunda de nuestra cultura. Más allá de las conferencias, talleres o exposiciones, este seminario se convierte en una celebración de la identidad andina contemporánea y en una oportunidad para comprender cómo la música puede seguir evolucionando sin perder su raíz espiritual.

Como dije, merece un reconocimiento especial el trabajo de Luis Maldi Gramal, quien ha sido el facilitador de esta experiencia artística y humana en Otavalo, tendiendo puentes entre creadores, investigadores y amantes de la cultura andina. Su esfuerzo demuestra que la gestión cultural verdadera nace del compromiso y del amor por la memoria colectiva.

Asimismo, el agradecimiento sincero para Capital Entidad Financiera, patrocinador oficial de esta importante iniciativa cultural. El respaldo a proyectos de esta naturaleza confirma que invertir en cultura es también invertir en identidad, educación y futuro.

Que bien sentir que luego de más de 50 años años en este trajinar ,la música andina tiene ya más espacios de reflexión, documentación y transmisión generacional.  

Desde el “Tambor de la alegría” radio Turismo 1979 , el “Sonido de los andes” de radio Bahá´í,”1980   “Latinoamérica una sola bandera” 1987 radios, Caricia y Otavalo y “ Voces y Colores” en radio Armonía ,Arlón en Bélgica  y OMCE radio hasta la fecha 2026 , hemos dicho y  decimos. NO  basta con interpretar melodías tradicionales,  debemos comprender las historias, filosofías y emociones que les dieron origen. Ahí radica precisamente la grandeza de todos los músicos y eso es lo que hace ZIGZAG, recordarnos que la música andina no es un recuerdo del pasado, sino un lenguaje vivo capaz de dialogar con el mundo contemporáneo desde la sensibilidad y la dignidad cultural.

Otavalo, tierra de músicos y guardianes de la memoria ancestral, recibe este proyecto como quien abre las puertas de casa a viejos amigos que regresan cargados de sueños, colores y melodías para seguir alimentando el espíritu de los Andes. ¿Por nuestro lado la seguimos, hasta cuándo?… Yo diría hasta siempre.