Llamar a un periódico digital semanal  “Cobija de todos” es asumir una postura ética y cultural de Otavalo. La cobija no abriga a unos y excluye a otros; protege sin preguntar origen, lengua o condición. En el imaginario andino, la cobija es cuidado, comunidad y calor compartido. No es un objeto de lujo, es una necesidad básica que se ofrece con dignidad.

Como título, “Cobija de todos” el periódico semanal, que nace en el 2026, pero que desde hace más de 10 años se planificó, dialoga con la esencia histórica de Otavalo: un territorio que, pese a las tensiones y desigualdades heredadas, ha sido espacio de encuentro, intercambio y hospitalidad. El nombre no niega el conflicto ni romantiza el pasado; propone algo más profundo: reconocer la diversidad y convertirla en abrigo común.

Este periódico será un “Diálogo intercultural”, un “Otavalo Informa”, será “Presencia” es un llamado de lo “Alto grande de la laguna”, será un “Gallo Capitán”, “Pendoneros , es un “Karilla”,” Sarance”,”Colibrí”, es un llamado a transformar relaciones de dominación en vínculos de reciprocidad, interconexión y servicio.

Cobija de todos

Otavalo: memoria compartida, presente consciente, futuro común

Otavalo es un territorio tejido por muchas manos y muchas historias. Desde finales del siglo XIX hasta los inicios del siglo XX, su vida social estuvo marcada por desigualdades profundas, propias de un orden heredado. Sin embargo, incluso en ese contexto, el pueblo “Sarance” que siempre está de pie, supo preservar lo esencial; la comunidad, el trabajo colectivo, la relación viva con la tierra y una identidad que no se dejó borrar.

Mirar ese pasado no es un ejercicio de nostalgia, sino de responsabilidad. Las relaciones de dominación que marcaron nuestra historia no pueden repetirse ni justificarse en el presente. Comprenderlas hoy es el primer paso para transformarlas en relaciones de diálogo intercultural, cooperación y servicio mutuo. Ese es el desafío de nuestra época.

Otavalo se ha caracterizado, históricamente, por ser un espacio donde runas y mestizos compartimos lo mejor que tenemos, entre propios y extraños. Sus plazas, mercados y caminos fueron y siguen siendo, lugares de intercambio no solo económico, sino humano y cultural. Allí se cruzan lenguas, saberes y miradas que, cuando se reconocen con respeto, fortalecen el tejido social. Ahí se encuentran mindalaes runas y mestizos.  

“Cobija de todos” nace como una propuesta integral para pensar Otavalo desde esa vocación de abrigo colectivo. No como una etiqueta coyuntural ni como una lectura reducida a la confrontación. Otavalo no es únicamente escenario de protesta o conflicto; es, ante todo, un pueblo trabajador, creativo y solidario, que abre sus puertas y comparte su herencia natural y cultural con generosidad.

Nuestro patrimonio, material e inmaterial, no es propiedad de unos pocos. Nos pertenece a todos por herencia histórica y nos compromete por responsabilidad presente. Cuidarlo, valorarlo y proyectarlo implica sumar esfuerzos: instituciones, empresas, organizaciones sociales y ciudadanía. El desarrollo no se construye desde la imposición, sino desde la corresponsabilidad.

Pensar a Otavalo como cobija de todos es reconocer que el futuro no se levanta negando al otro, sino incluyéndolo.

Es entender que la diversidad no debilita, sino que fortalece. Que la identidad no se pierde al dialogar, sino que se enriquece.

Esta propuesta invita a unir voluntades para trabajar por y para Otavalo, desde una mirada propositiva y consciente. A reconocernos en nuestra historia, a aprender de ella y a construir un presente donde el respeto, la reciprocidad y el servicio sean prácticas cotidianas, no solo discursos.

Como el Valle del Amanecer, Otavalo sigue cobijando. Y ese abrigo ,hecho de memoria, cultura y humanidad, solo será duradero si lo tejemos juntos.