En el corazón de Otavalo, donde los vientos del Imbabura acarician los valles y la memoria de los pueblos Kichwa resuena en cada canto, surge Yarina, un grupo musical que es alma, identidad y resistencia. Conformado por once hermanos y hermanas de la familia Cachimuel, Yarina ,su propuesta artística se ha convertido en un faro cultural que ilumina la riqueza del idioma y los sonidos ancestrales del pueblo Kichwa, fusionándolos con ritmos contemporáneos que dialogan con el mundo moderno, sin perder nunca la raíz que los sostiene.

Fundada en 1984 por José Manuel Cachimuel y Rosa Elena Amaguaña, Yarina nació como un proyecto familiar y comunitario que en sus inicios se llamó Yawar Wauky (hermanos de sangre ) hoy como Yarina ,impulsados por la lucha por los derechos de los pueblos indígenas de América y el deseo de preservar la lengua Kichwa como vehículo de memoria, historia y resistencia, continúan con su música como puente que conecta generaciones, llevando el mensaje del pueblo Otavalo a cada escenario que pisan, y haciendo de cada presentación un homenaje a la identidad y a la dignidad de los pueblos originarios.

Hoy, 7 de marzo, Yarina celebra 42 años de historia, de melodías que trascienden fronteras y de un compromiso constante con las causas sociales. Para conmemorar este aniversario, invitan a la ciudadanía a disfrutar de su propuesta artística junto a las agrupaciones invitadas Ñucanchi Nañ, Chuskupura y Runa Jazz, en un evento que inicia a las 18:00 en la Liga Deportiva Cantonal de Otavalo – Imbabura – Ecuador.
Desde América hasta Europa y Asia, los escenarios han acogido la música de Yarina, y su presencia ha sido celebrada por públicos masivos, instituciones culturales y académicas. Hoy, su canto vuelve a resonar en su tierra natal, como un abrazo sonoro que une pasado y presente, tradición y modernidad, raíces y vuelo.

Felicitamos a Yarina por estos 42 años de entrega, pasión y memoria musical. Que su canto siga siendo semilla, inspiración y celebración de la cultura Kichwa, y que su voz continúe viajando por los valles y montañas, llevando el espíritu de Otavalo al mundo.