Pedro Marcelo de la Torre, nacido el 01 de noviembre 1960 en las fértiles tierras de Otavalo, precisamente en el caserío la Esperanza, propiedad de la ex. Hacienda Pinsaquí, ahora comunidad San Luis de Agualongo, parroquia rural San Juan de Ilumán, es un símbolo de optimismo y resistencia para toda su comunidad.

Hijo de María Carmen De la Torre y de Don Julio César Enríquez, Su esposa Doña María Rosa Elena Tituaña con quien procreó 7 hijos, 4 hombres y 3 mujeres, todos ellos ahora profesionales.
Como orgulloso kichwa otavaleño, desde sus humildes raíces ha viajado a Colombia, Venezuela, Brasil, México, España, Italia, Holanda, Miami Estados Unidos de Norteamérica, demostrado que, con dedicación, esfuerzo y fe en uno mismo, los sueños pueden hacerse realidad.
Durante más de 50 años, Marcelo ha sido un incansable luchador por los derechos de los artesanos indígenas, defendiendo sus tradiciones, su identidad y su dignidad con pasión y compromiso.
Su historia es un testimonio de superación. No fue reconocido como hijo legítimo de su padre, sin embargo, a pesar de las dificultades económicas y sociales, nunca perdió la esperanza ni la voluntad de avanzar. Gracias a su perseverancia, logró obtener su título de Ingeniero Forestal, un logro que llena de orgullo a su comunidad y que demuestra que el esfuerzo constante puede transformar vidas.
Como padre de siete hijos, quienes siendo profesionales se encuentran sirviendo en diferentes partes del mundo , Marcelo no solo ha sido un ejemplo de trabajo y dedicación, sino también un guía que inspira a sus hijos a seguir sus pasos y a valorar sus raíces culturales.

Reconocido por la ciudadanía por su incansable labor y su espíritu solidario, Marcelo de la Torre continúa siendo un faro de esperanza para todos los que creen en el poder de la lucha y la superación.
Su historia nos invita a mirar hacia el futuro con optimismo, confiando en que, con esfuerzo y amor por nuestras raíces, podemos construir un mundo mejor para las próximas generaciones.
En año de 1981, el Padre Carlos Coba de Cotacachi y Lcdo. Luis Terán de Atuntaqui, visitaban a las comunidades promoviendo la educación superior para que matriculen en la Pontificia Universidad Católica sede Ibarra. Razón por la que se matriculó alcanzando únicamente el 4 semestre en la especialización de Lenguas y Lingüística.

Siempre era su sueño “terminar la carrera Universitaria” que por la situación económica no pudo alcanzarlo en su tiempo.
En el año 2016, la FENOCIN logra hacer convenio con la Universidad de UNIVAL de Nicaragua, para apoyar a muchos estudiantes que de una u otra forma no pudieron culminar sus estudios de tercer nivel, aprovechó esa oportunidad para matricularse y culminar sus estudios en ingeniería. Mención Agroindustrial, debidamente registrada en la SENESCYT.

Ese logro estudiantil lo recordó cuando fue posesionado como presidente de la FENACA Federación Nacional de Artesanos del Ecuador, en Asamblea Nacional, momentos que recuerda siempre ya que el Ab. José Manuel Quimbo, en su intervención reconoció “su liderazgo y dijo que viene desde muy abajo para que hoy sea presidente ejecutivo de esta organización nacional”
En el Salon Mejia lequerica de la Asamblea Nacional del Ecuador fue el escenario de un acto solemne que honró a éste destacado líder indígena otavaleño, Marcelo de la Torre, quien fue galardonado con la prestigiosa Condecoración “Gran Cruz Andina”.
Este reconocimiento, entregado por la Red de Organizaciones Sociales del Ecuador en colaboración con Renovación Ecuador Democrática, destaca su incansable liderazgo y compromiso con los derechos colectivos de los pueblos originarios del país. Este homenaje no solo reconoce sus logros, sino también su ejemplo de liderazgo ético y compromiso social. La ceremonia en la Asamblea Nacional será un momento para celebrar su trayectoria y reafirmar la importancia de continuar trabajando por la justicia social y el reconocimiento de los derechos colectivos en Ecuador
