El Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) de Otavalo está enfrentando una crisis de confianza y diálogo como un elemento central de la democracia, ya que una buena comunicación, comprensión y consenso entre los diferentes actores políticos y sociales ,no existiera problemas internos que afecten la gestión municipal y la percepción ciudadana.

La relación entre la alcaldesa y algunos concejales es deficiente, caracterizada por una comunicación mala y una colaboración ineficaz. Esto, genera un clima de desconfianza y desafección en la ciudadanía, que siente que sus necesidades y prioridades no están siendo escuchadas .
La exigua relación entre la alcaldesa y los concejales principalmente de “oposición” ,impide la toma de decisiones efectivas para el desarrollo del municipio. La falta de consenso y cooperación limita la capacidad del GAD para responder a las demandas de la población.
Parece que “nuestras autoridades, están priorizando intereses políticos personales, o de grupo, en lugar del bienestar general” . Faltas para no hacer quorum, y tomar decisiones importantes. (están multados con 220,oo ,los concejales que estando en la municipalidad,no acudieron a la sesión para nombrar vicealcalde ),insultos, tras , como ”judas” ,“traicionero”, “falta de palabra” o en debates “alzan la voz” y minimizan la opinión de otro concejal, o “está cansado o arrepentido haber sido electo concejal” , ”intentan silenciarme” ”me bajan el volumen” ,”han vulnerado mis derechos” ,”no me callarán”, “cuando les conviene trasmiten”, estos términos y otros han llevado a una sensación de fraude y desilusión a los otavaleños , afectando la legitimidad del gobierno.

No es percepción esto, algunos actores buscan protagonismo para fines electorales, ya sea para obtener la reelección o presentarse como candidatos en futuras elecciones y están en su derecho, pero en su tiempo y que no distraigan sus tareas administrativas y/o de gestión legislativa y de fiscalización, comprometiendo el cumplimiento de obras y programas esenciales.
Un concejal es parte importante de la administración, si ésta, va mal, el trabajo del concejal va mal. Que no sea, que la campaña electoral anticipada para 2027 ya esté influyendo en las decisiones y actitudes, desviando la atención del trabajo por el bienestar del pueblo que está muy pendiente.
Es fundamental que las autoridades municipales prioricen el cumplimiento de sus obligaciones administrativas, legales y de fiscalización efectiva. La colaboración entre la alcaldesa y los concejales debe centrarse en el interés colectivo, dejando de lado intereses particulares o electoralistas como a la ciudadanía lo ofrecieron todos, en su tiempo de campaña.
La ciudadanía exige transparencia, trabajo y resultados concretos en obras y servicios, el bienestar de Otavalo depende de la responsabilidad y compromiso de sus líderes. Si a ellos les va bien, la ciudad crecerá y mejorará la calidad de vida de todos. Por ello, se hace un llamado a que todos los actores políticos y administrativos actúen con madurez, integridad y compromiso durante estos últimos 18 meses de gestión, poniendo por encima de todo el interés de Otavalo y el desarrollo del municipio.

Superar esta crisis requiere un esfuerzo conjunto, un cambio en la actitud y en la orientación de la gestión, y un compromiso ciudadano responsable. La reactivación del trabajo, la transparencia. la cooperación institucional y la participación ciudadana activa, serán clave para que Otavalo pueda avanzar y cumplir con sus metas, beneficiando a toda su población.