Jorge Campos Vela, ebanista sensorial.

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La familia invita a su homenaje en el Colibrí, sábado 16 de junio 2018/19H

Por Marcelo Campos Encalada.

La obra artesanal historiográfica de Jorge Eduardo Campos Vela está signada por la popularidad y su tesón. Una suerte de “ebanista sensorial” de la música otavaleña, que alcanzó, sin proponérselo, a ser uno de los ebanistas más prolijos en la construcción de perfectos instrumentos de cuerda, hoy especializado en bandolines y mandolinas desde principios de los años 60.

 Su discapacidad auditiva sacude la tradicional “objetividad” y letanía de ser un maestro de oído que sin ser músico ni “tocador” de guitarra, ha construido miles de instrumentos que se han paseado el mundo y han sido ejecutados por grandes maestros musicales.

Esta particularidad le valió para ser el único ebanista que no aprendió ni afinar, pero que construye instrumentos de cuerda con mucho sonoridad, claridad y calidad que son “verdaderas joyas artesanales musicales”, esto lo dice sus satisfechos clientes.

Haciendo remembranzas ,recuerdo como hijo mayor de su hermano Fernando Campos Vela, connotado y fallecido artista romántico que dio vida por más de 50 años al trío los Romanceros, eran los años setenta y el entorno social que se vivía influyó en su inspiración por el 65 un junio por “san Juan” fiesta de mucho trabajo, el tío Jorge se comprometió a construir un requinto y una guitarra para la casa o sea para la familia , no para la venta, se esmera en construir con la prolijidad propia de un ebanista  que quiere hacer lo mejor para que sea suyo y dizque aprender a tocar, se demoró pero lo hizo ,fueron dos guitarras ,perfectas en sonoridad ,linda madera, artesanales, elegantes y caras  …no pasó 15 días y las vendió y desde ese año  ya construye 50 pares de guitarras y requintos para la casa, hoy en el 2018 en su casa no hay guitarras para que “toquen” la familia.

Su talento ebanista fue evidente desde niño, prueba de ello es que a su paso por la primaria ya aprendió este oficio con su padre, mi abuelo Segundo Campos clarinetista de la Banda Municipal de Otavalo lo enseñó. A pesar de que el fallecimiento de su padre lo marcó profundamente, Jorge Campos recibió esa herencia y ya joven comenzó a construir sus guitarras y en ciertas oportunidades muebles que hasta hoy la familia lo tiene.

Descubrió que tenía facilidad para construir sonoros y perfectos instrumentos de cuerda que en grandes cantidades le acompañaba a entregar en Quito. Desde ese coyuntural momento, tuvo la claridad de saber lo que quería hacer el resto de su vida. De esa etapa surgió su primero anhelo de tocar y cantar “Ñatita” canción exitosa de aquel tiempo, lo intentó varias veces, solo algunos arpegios y “primas” logró.

Hoy va a recibir un homenaje como se debe hacerlo “en vida”, sus hijos la familia, los amigos los clientes y los músicos se unen para felicitarle, Jorge Campos es consciente de que muchos de sus guitarras están en todo el mundo, pero esto es algo que a él lo tiene sin cuidado pues considera que aquellos que le compraron, como él, aman el arte de verdad, “simplemente se pondrán a tocar y a cuidarla”.