ÑUCANCHI LLACTA 52 AÑOS BAILANDO.

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En la vida de Imbabura, el Ecuador y del mundo entero, el baile y la danza han sido considerados como parte integrante de las celebraciones religiosas, nacionales, comunitarias y familiares, premisa que nos permitió por lo alto, festejar los 52 años de su creación.

La danza que ha desarrollado Ñucanchi llacta durante esto años ha sido en dos direcciones: expansión del género folklórico, que acompañó a los primeros bailadores en la expresión de sus costumbres y tradiciones de toda la patria, y el desarrollo de una fusión con la danza artística, para llegar a producciones escénicas creadas en varias generaciones y etapas por coreógrafos empíricos y profesionales, pero eso sí, ejecutados por grandes bailarines competentes.

El Grupo de danza Ñucanchi Llacta cumple 52 años de cuando un grupo de jóvenes bailarines aficionados dieron inicio a lo que hoy se ha convertido en una de los grupos más destacados de danza del Ecuador que se ha ido ganando el aplauso internacional. El Grupo se identifica hoy con su directora, Doña Consuelo Terán “Mamita Jael” , antes fue su esposo Don Rubén Darío Suárez, que hoy también danza, allá y eternamente…estará mirando su fruto.

A los 52 años de su creación, Ñucanchi llacta es quizás el embajador de la danza imbabureña más conocida globalmente. Su elenco cuenta con muchos miembros de diferentes épocas, entre bailarines y técnicos.  Al igual que muchos otros grupos de danza tiene una agenda, con varios programas destinados a hacer llegar la danza a todos los sectores de la población.

Sus bailes son expresivos, dinámicos, innovadores, emocionantes y estéticos, todo lo cual refleja su nombre y toda la energía de nuestra tierra, que en kichwa significa Ñucanchi llacta.

El grupo ha realizado giras por algunos países del mundo y ha obtenido distinciones internacionales por su labor. Gran parte de su repertorio son coreografías originales, así como innovadores proyectos de danza con otros artistas, para preservar antiguas tradiciones rurales, es una forma de arte en constante evolución desde los años 60 que se basa en fuentes históricas y modernas, con reminiscencias tradicionales asociadas con estilos de danza contemporáneos.

En fin, al cumplir un año más en su acostumbrado show de aniversario, nuevamente colocó a todos los participantes de todas las generaciones en pies de igualdad; los movimientos simples y difíciles permitieron a todos participar, y con los brazos enlazados simbolizar el entusiasmo general por la danza, la tradición y cultura.

Gracias a la invitación de Ricardo Suárez, entrañable amigo, lo que para mí resaltó, fue “la fusión de las diásporas de todas las generaciones de los bailarines”, es que fue como el baile de la unidad con la naturaleza pluralista y alegre de la sociedad cultural de Ibarra. Feliz cumpleaños y a seguir danzando.